Cáncer de Mama

El 19 de octubre se conmemora el día internacional del Cáncer de mama o seno. Esto tiene como objetivo sensibilizar a la población general acerca de la importancia que esta enfermedad tiene en el mundo industrializado.

Aunque aún no sabemos exactamente qué causa el cáncer de seno, sí sabemos que existen ciertos factores de riesgo asociados con la enfermedad. Un factor de riesgo es todo aquello que aumenta las probabilidades de que una persona padezca una enfermedad, como por ejemplo el cáncer. Los distintos tipos de cáncer tienen distintos factores de riesgo. Algunos factores de riesgo, tal como fumar, consumir alcohol y la alimentación están asociados con cosas que una persona hace. Otros, como la edad de la persona, la raza o sus antecedentes familiares, no se pueden cambiar.

Sin embargo, los factores de riesgo no suministran toda la información. El tener un factor de riesgo, o incluso varios, no significa que una mujer tendrá cáncer de seno. Algunas mujeres que tienen uno o más factores de riesgo nunca padecen la enfermedad, y la mayoría de las mujeres que lo padecen no tienen ningún factor de riesgo (que no sea ser mujer y estar envejeciendo). Algunos factores tienen un mayor peso sobre el riesgo que otros, y el riesgo de cáncer de seno cambia con el transcurso del tiempo debido a factores como el envejecimiento o el estilo de vida.

Aunque muchos factores de riesgo pudieran aumentar las probabilidades de llegar a tener cáncer de seno, todavía no se sabe bien cómo algunos de estos factores de riesgo causan que las células se conviertan en cáncer. Las hormonas parecen desempañar un papel en muchos casos del cáncer de seno, aunque no se conoce totalmente cómo esto ocurre.

Dentro de los factores no controlables podemos mencionar:

Incidencia según el sexo: el hecho de ser mujer es el factor de riesgo principal del cáncer de seno. Aun cuando los hombres también padecen la enfermedad, resulta 100 veces más común entre las mujeres.

Edad: las probabilidades de padecer cáncer de seno incrementan a medida en que la edad de la mujer aumenta. Alrededor de dos de cada tres mujeres con cáncer invasivo de seno tienen 55 años o más cuando se les encontró el cáncer.

Factores de riesgo genéticos: se cree que aproximadamente de 5 a 10 por ciento de los casos del cáncer de seno está relacionado con cambios (mutaciones) hereditarios en ciertos genes. Los cambios genéticos más comunes son los cambios en los genes BRCA1 y BRCA2. Las mujeres con estos cambios genéticos presentan hasta un 80 por ciento de probabilidad de padecer cáncer de seno durante sus vidas. Otros cambios genéticos pudieran también aumentar el riesgo del cáncer de seno.

Historial familiar: el riesgo de cáncer de seno es mayor entre las mujeres cuyos familiares directos (consanguíneos) tienen esta enfermedad. Estos parientes pueden ser tanto del lado de la familia de la madre como de la del padre. El que su madre, hermana o hija padezca cáncer de seno casi duplica el riesgo de una mujer. Es importante señalar que la mayoría (más del 85 por ciento) de las mujeres que padecen del cáncer de seno no tienen antecedentes familiares de esta enfermedad.

Antecedentes personales del cáncer de seno: una mujer que tenga cáncer en un seno tiene mayores probabilidades de tener un nuevo cáncer en el otro seno o en otra parte del mismo seno. Esto es diferente a un regreso del primer cáncer (conocido como recurrencia).

Raza: en general, las mujeres de raza blanca tienen ligeramente mayores probabilidades de tener cáncer de seno que las mujeres de raza negra. Sin embargo, en las mujeres menores de 45 años de edad, el cáncer de seno es más común en las mujeres de raza negra. Las mujeres de raza negra tienen mayores probabilidades de morir de este tipo de cáncer. Las mujeres asiáticas, hispanas e amerindias (indígenas de Estados Unidos) tienen un menor riesgo de padecer y morir de cáncer de seno.

Tejido denso del seno: el tejido denso del seno significa que hay más tejido glandular y menos tejido adiposo. Las mujeres con tejido del seno más denso tienen un riesgo más elevado del cáncer de seno. El tejido denso del seno puede también dificultar a los médicos la detección de problemas en los mamogramas.

Ciertos problemas benignos (que no son cáncer) en el seno: las mujeres con ciertos cambios benignos en los senos pueden estar en un riesgo aumentado de padecer cáncer de seno. Algunos de estos cambios son más probables a convertirse en cáncer de seno que otros. Para más detalles sobre este tema, lea nuestro documento Afecciones no cancerosas de los senos.

Carcinoma lobulillar in situ: esta afección se origina en las glándulas productoras de leche (lobulillos), pero no atraviesa la pared de los lobulillos, y no se puede propagar a otras partes del cuerpo. Aunque no es un verdadero cáncer o un precáncer, el carcinoma lobulillar in situ (lobular carcinoma in situ, LCIS) aumenta el riesgo de que una mujer padezca cáncer de seno más adelante. Por este motivo, es importante que las mujeres con LCIS no dejen de someterse regularmente a sus mamogramas ni falten a sus citas médicas. Las mujeres con carcinoma lobulillar in situ (LCIS) tienen un riesgo de siete a 11 veces mayor de padecer cáncer en cualquiera de los senos que las mujeres sin esta condición.

Menstruaciones: las mujeres que comenzaron a menstruar a una edad temprana (antes de los 12 años), o que experimentaron la menopausia después de los 55 años de edad, tienen un riesgo ligeramente más alto de padecer cáncer de seno. Este aumento en el riesgo pudiera deberse a una exposición mayor a las hormonas estrógeno y progesterona durante toda la vida.