Aporte Personal

Cuál es nuestro objetivo real en este mundo? ¿Qué propósito tiene que aún estemos vivos?? Es más, ¿Por qué y para qué
fuimos creados? Saber la respuesta a estas preguntas marca el sentido que le demos a nuestros días. Para algunos podrá ser el objetivo hacer riquezas, pero llegarán al final de sus días dándose cuenta que nunca pudieron comprar la felicidad con tesoros terrenos. Para otros podrá ser el tener éxito profesional, pero nunca podrá existir éxito sin la paz que sobrepasa todo entendimiento. Hay un objetivo más allá de lo que nuestros ojos puedan ver, más allá de lo que nuestras palabras puedan expresar y más allá de lo que nuestra mente pueda entender.

Se trata de un propósito divino. Propósito porque está bien definido. Divino porque somos parte del plan de Dios. Estamos llamados a involucrarnos a colaborar con Dios en el plan de salvar y transformar este mundo. Pero dejemos algo bien en claro primero: Dios no nos necesita, funcionarían mejor las cosas si no nos usara. Pero nos ama tanto, que quiere que participemos con Él. Y eso es lo que vemos constantemente: un Dios que se arriesga a confiar en el hombre para que realicen juntos la obra de redimir al mundo. ¿La parte de Dios? Salvar al mundo. ¿La parte del hombre? Transmitir esas Buenas Nuevas a toda criatura.

Ese es el reto: Proclamar las Buenas Nuevas en todo tiempo. A lo largo de la Biblia puede observar como cada uno de los fieles seguidores de Dios entendieron a la perfección este mensaje. Dios les presentó la oportunidad de ser parte de su plan y ninguno de ellos rehusó semejante ofrecimiento. Todos estuvieron dispuestos sin importar el costo, aunque este fuera su vida misma. Una firme decisión de serle fiel y obediente al Señor es la característica predominante en los hombres que Dios buscó utilizar a lo largo del relato bíblico. Esa decisión firme es algo que Dios sigue buscando en nuestros días. Los hombres decididos a serle obedientes al Señor siguen siendo atractivos a los planes que Él tenga. La preparación y capacitación seguirá siendo importante, los talentos seguirán siendo valiosos y utilizados en su tiempo, los recursos mantendrán su importancia al momento de ser necesarios, pero nada de esto funcionaría adecuadamente si previamente no existe un corazón dispuesto.

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