Tareas Escolares: Un Trabajo en Equipo
¿Es posible cambiar la percepción negativa que nuestros hijos tienen sobre las tareas escolares? Como padres jugamos un papel muy importante en esta labor. En primer lugar es necesario decir que debemos evitar a toda costa los extremos que se pueden presentar, por un lado de querarlas hacer por completo los padres y por otra la de caer en el descuido de ni siquiera preguntar si le han dejado algo qué hacer.
Si los deberes son un complemento del programa y formación escolar, lo ideal es ayudarle al niño a ver esa parte del trabajo como un seguimiento a lo que ha venido realizando desde la mañana. Mostrarle que lo importante no es cumplir, sino aprender y que dicho trabajo es parte de ese proceso de aprendizaje.
¿Qué le parece, entonces, si para ello prueba con alguna de las siguientes recomendaciones que le bridamos?
- Propicie un ambiente agradable de estudio: Si se puede, asígnele un escritorio propio con silla cómoda en un lugar sin ruido y con buena luz.
- Dele al niño la oportunidad de descansar y alimentarse antes de que se siente a hacer tareas. El estómago vacío y la fatiga le impedirán concentrarse.
- Antes de comenzar las tareas, es buena idea sentarse con el niño diez minutos y preguntarle cuáles son las tareas del día y si sabe cómo hacerlas. Una vez aclaradas las dudas, déjelo solo para que se concentre.
- No lo deje abandonado. Es muy probable que requiera alguna indicación o unas palabras de ánimo, y necesite que alguien esté disponible.
- Establezca un horario fijo o rutina: merienda, un breve descanso, estudio, juegos y cena, podria ser una alternativa. Es positivo que el niño sea consciente de que hay un momento para cada cosa y que las tareas no se deben dejar a la mitad. Hay que acabarlas.
Cuando el niño acabe de hacer las tareas, pídale que le muestre lo que hizo. Dé un vistazo a cada una de ellas y pídale que repita lo que no está bien hecho. Esta es un forma de enseñarle a terminar lo que empieza y a hacerlo bien. Aconséjele que ofrezca a Dios esa tarea. Es muy importante elogiarlo por lo que hace bien.
Evite presiones innecesarias como orientarlo a que busque ser el mejor de su clase, sencillamente con que usted le pida que siempre de su máximo esfuerzo, él sabrá entender que la responsabilidad que se le pide está centrada en cosas que están bajo su control y no en situaciones externas.
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La invitación y el reto que le dejo es precisamente ese: pase tiempo con sus hijos, conozca su interior, analice las razones por las cuales Jesús mismo nos alentó a imitarles y puso como requisito para entrar en el Reino de los Cielos tener un corazón como el de ellos.