Legado de Padres: Exito
Todos hablamos de éxito. Es una palabra que atrae. Cursos, seminarios, charlas, libros, personas de éxito son atractivas. Se vuelve un imán que con fuerza invisible nos hace acercarnos hacia él. ¿Quién no lo desea? Nos levantamos todos los días con el deseo de serlo. El fin de nuestra vida es alcanzarlo. Nuestro sueño es llegar a ser exitosos. Y si para nosotros es importante ¿Cómo no desearíamos que nuestros hijos llegaran a ser exitosos? Pero ¿Qué se necesita para ello? ¿Existe algún ingrediente especial y necesario para que lleguemos a alcanzar el éxito? David lo sabía y justo antes de morir lo hizo saber a su Hijo: “Guarda los mandatos del Señor… para que prosperes en todo”
Transmitir a nuestros hijos el principio de la obediencia, la búsqueda de Dios y el cumplimiento de sus mandamientos siembra en ellos la semilla que se traducirá en el éxito que todos anhelamos que ellos tengan en la vida. No importa el área en que nuestros hijos lleguen a desarrollarse, siempre existirá la dicotomía de obedecer o rechazar los mandatos de Dios.
Nuestra labor como padres es la de enseñarles sobre cuáles son las consecuencias al hacer su elección. No podremos decidir por ellos, podremos guiarles, podremos aconsejarles, pero las decisiones más importantes en la vida de nuestros hijos las deberán tomar en el silencio de su corazón, en los principios que allí hayan quedado guardados luego del trabajo que realicemos con nuestras palabras y ejemplo
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La invitación y el reto que le dejo es precisamente ese: pase tiempo con sus hijos, conozca su interior, analice las razones por las cuales Jesús mismo nos alentó a imitarles y puso como requisito para entrar en el Reino de los Cielos tener un corazón como el de ellos.