El gozo del matrimonio 100/100
Gálatas 5. 13-15 Les hablo así, hermanos, porque ustedes han sido llamados a ser libres; pero no se valgan de esa libertad para dar rienda suelta a sus pasiones. Más bien sírvanse unos a otros con amor. En efecto, toda la ley se resume en un solo mandamiento: «Ama a tu prójimo como a ti mismo.» Pero si siguen mordiéndose y devorándose, tengan cuidado, no sea que acaben por destruirse unos a otros.
El amor servicial honra a tu cónyuge a tal grado que con determinación procuras descubrir y satisfacer sus necesidades, incluso colocando esas necesidades antes que las propias. Cuando sirves a tu cónyuge de esta manera, lo ayudas a que se sienta honrado y comprendido.
EL MITO DEL MATRIMONIO 50/50
Uno de los mayores problemas que tienen las parejas es que los cónyuges miden la necesidad de servicio que tiene el otro de manera recíproca. Lo mejor que hacen algunos es funcionar de acuerdo al plan popular de 50/50, la filosofía de satisfaré tus necesidades si tú satisfaces las mías.
En este plan, el matrimonio se convierte en un asunto de transacciones y compromisos en los que los esposos llevan un registro para que ninguno de los dos obtenga más que el otro ni dé más que el otro. El objetivo es satisfacer al otro hasta la mitad.
Para ser justos, algunas parejas que viven de acuerdo a esta regla son generosos entre sí y felices hasta cierto punto, pero el amor repartido casi nunca trae como resultado que los cónyuges se sientan honrados y comprendidos. Como ninguno de los dos logra determinar cuál es la mitad, cada uno que da librado a inspeccionar la actuación del otro desde el hastío de su propia perspectiva.
En un matrimonio 50/50, el servicio y la sumisión del uno al otro por lo general se sustituyen por un fuerte énfasis en obtener lo que uno merece por derecho. En esta clase de relación hay alguien que está ausente, la persona que desea vivir justo en medio de un matrimonio, el que hace las reglas y actúa como mediador entre tus necesidades y las de tu cónyuge. Esa persona es Jesucristo, que no solo nos proporciona el ejemplo, sino también el poder para servir en amor a través de la palabra de Dios y del Espíritu Santo.
EL GOZO DE UN MATRIMONIO DE 100/100
Seamos realistas: A todos nos encanta que satisfagan nuestras necesidades. Todos deseamos la comprensión y el honor que vienen como resultado cuando alguien se preocupa lo suficiente como para servirnos sin esperar nada a cambio.
En lo profundo de cada uno de nosotros existe el anhelo de comprender y ser comprendidos, de honrar y ser honrados.
Cuando a un matrimonio le falta esta clase de amor que descubre y satisface las necesidades, los sentimientos de desilusión dan lugar a la frustración y al conflicto. Quizá hayas experimentado estos amargos enfrentamientos verbales en tu propio matrimonio, esos que estallan cuando tu cónyuge dice que no satisfaces sus necesidades. O tal vez en lugar de tener una pelea abierta es probable que cada uno se lance a una guerrilla, socavándose entre sí en silencio o evitándose. La falta de amor servicial deja necesidades insatisfechas y te mantiene lejos del sueño que Dios planeó para ti.
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