14 formas de blindar su matrimonio a prueba de infidelidades, parte 4/4

 Hay tres señales que indican que usted ha cruzado la línea hacia el adulterio: (1) comparte más sentimientos y pensamientos con una amiga que con su esposa. (2) instintivamente sabe que hay una tensión sexual entre ambos, y (3) usted mantiene ciertas áreas de su vida en secreto de su esposa, se deshace de detalles incriminatorios y teme ser descubierto. Si usted ve uno de estos indicadores, es hora de huir como si fuera una enfermedad mortal. Hora de restablecer sus límites y de pedir ayuda. Esta es la parte final de los 14 consejos que publica Libres en Cristo acerca de la protección de su matrimonio.

1.    Evalúe su vulnerabilidad como hombre. Muchos hombres no se dan cuenta que tienen rasgos de personalidad que los ponen en riesgo de adulterio. Estos rasgos no tienen que ser negativos; por ejemplo, usted es naturalmente atractivo o sabe escuchar con empatía. No hay nada malo en ello, pero usted debe estar consciente de que los mensajes que transmita, no sean malinterpretados por una mujer. Al estar consciente de sus atributos, puede limitar la forma en que los usa.

2.    Relaciónese con otras mujeres dentro de un grupo. Si no puede manejar las situaciones en las que está a solas con otra mujer sin cruzar la línea, evite hacerlo. Eso incluye reuniones con amigas, o reuniones de trabajo.

3.    Evite las conversaciones frecuentes acerca de su vida personal. Muchas relaciones inmorales inician cuando los hombres empiezan a hablar de sus problemas con otra mujer que no es su esposa, y a sentir que los entienden mucho mejor fuera de casa. Sienten una conexión más cercana a ellas, así que empiezan a dedicarles más tiempo. Si no pone un alto, un hombre puede enredarse pronto en infidelidad como consecuencia.

4.    Manténgase alejado de los romances online. Un romance virtual sigue siendo adulterio. No gaste su tiempo libre en salas de chats, o respondiendo anuncios personales para encontrar citas.

5.    Piense siempre en las consecuencias. Es mucho más difícil ceder a la traición que serle fiel a su esposa. Cuando usted decide ser infiel, empieza a esconderse y a mentir; eso es un trabajo desgastante. Otra forma en la que el adulterio hace su vida difícil es tener que enfrentar las consecuencias cuando es sorprendido. Imagine tener que enfrentar a sus hijos y decirles que usted no ha sido del todo fiel a su madre; imagine las heridas y tristeza que verá en los ojos de la mujer que dijo que amaría para siempre. Si eso no hace que su estómago se encoja, es usted seguramente un necio.

Si alguno de los signos que explicamos acá lo han puesto en alerta, y su vida emocional ha salido de control, lo invitamos a que encuentre ayuda en www.libresencristo.org, en donde hallará ayuda y oportuno socorro.

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