¡Destrozaste mi Vida!

¿Ha escuchado esta frase? ¿Ya sea porque se la dijeron o porque usted la dijo? En las relaciones sentimentales o efectivas es muy común oír esa aseveración y más en cuestiones del amor, relaciones de parejas, relación padres e hijos, amigos, en realidad alcanza muchos ámbitos.
A pesar de que la sentencia anterior es frecuente, los daños son algunas veces irreversibles. Hoy en día es muy común utilizar el corazón de una persona para satisfacer los vacios del corazón de la otra persona. Es decir una persona que tiene un vacio interno busca compensarlo teniendo siempre alguien a su alrededor no importando desecharlo en cualquier momento. En algunos casos solo es compañía, en otros es solo satisfacción sexual, en otros es deseos de venganza, al final todo gira en el egocentrismo de una sola persona.
En otras ocasiones las relaciones simplemente no funcionaron. Un amigo que recién se separo de su esposa me dijo: “Divorciarme ha sido como que me hayan asesinado, he muerto en vida”. Cuando se lastima el corazón los daños son severos y en muchas ocasiones es difícil levantarse.
Que provoca en una persona que la hayan dañado en su corazón o caso contrario que sea quien daña a otros?
· Crea desconfianza para con otros, siempre que inicia una nueva relación comparará su situación anterior y hará siempre comparaciones.

· En un hombre el rechazo provoca perder su capacidad de conquistar y en la mujer la capacidad de ser conquistada.

· Crea un mayor vacío que muchos llaman codependencia, es decir no soltar esos sentimientos y seguir ligado a un sentimiento de martir con la otra persona o personas.

Hace un tiempo leí la siguiente historia de Bennet Cerf la que se cuenta en el libro Sopa de Pollo para el alma. Es una historia que se desarrolla en una carretera. Sobre uno de los asientos de un bus, un hombre ya viejo y despeinado sostiene un gran ramo de hermosas flores frescas. En el asiento de al lado se encontraba una joven cuyos ojos se perdieron en las flores del viejo hombre. Cuando este tuvo que levantarse para bajar del bus, el se dirigió impulsivamente hacia la chica y le colocó las flores en su regazo. “Veo que te gustan las flores” le dijo, “creo que mi esposa le agradaría que sean tuyas. Le diré a ella que te las di”. La muchacha las aceptó, mientras comenzó a ver que el viejo hombre se bajo del bus y atravesó la calle hacia un pequeño cementerio…
Esta historia ejemplifica un verdadero amor, el cual quizás hoy este muy lejos de lo que usted pueda estar viviendo. Sin embargo, esa anécdota ejemplifica que pueda usted dejar de vivir amarrado a otra persona que solo busca lo suyo propio. Quizás hoy puede romper ese barato argumento que alguna vez alguien le dijo: “Nunca nadie te amara o te dará las oportunidades que yo te di” eso es absurdo y ridículo. La Biblia dice en 2da. De Corintios que mirando a cara descubierta frente a un espejo reflejamos la gloria de Dios, y somos transformados a su semejanza con más y más gloria de Dios.
No puede permitirse vivir aprisionado con alguien que jugó con sus sentimientos y corazón. Quizás compartió años en una relación dándolo todo y usted nunca recibiendo más que desprecio o engaño, o tal vez aun esté en una relación enfermiza de codependencia. O muy probablemente usted haya decido levantar un argumento en su mente de proponerse estar solo o sola por temor a ser dañado de nuevo.
¿Recuerda la historia del hombre de las flores? Me parece un amor idealista, pero un modelo muy interesante, no para que usted suspire por el, sino para que usted se convierta en uno así. Si va por el mundo esperando que todos le den, pasará la vida suspirando como la chica que recibe las flores. Quizás hoy usted necesita ser animado o animada, reconfortado o reconfortada, pero sepa que Dios desea que usted vaya de gloria en gloria… nadie puede decidir por su corazón y sus sentimientos, solo usted. Decida hoy elegir el bien para usted y los que le rodean, vea que cosas debe cambiar y renuncie a lo que lo lastima, de un nuevo impulso y decisiones, bájese del autobús, tome un nuevo aire, levante su mirada hacia el cielo y vea de donde viene su socorro… de Dios que hizo los cielos y la tierra. Recuerde Dios quiere llevarlo de gloria en gloria.

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