Confianza Divina
¿Quién no ha escuchado la historia de Job? Aquel hombre que en un día perdió familia, riquezas, posición, en fin todo lo que tenía. Estado de vida que en menor grado todos hemos, o estamos pasando. Cuando mejor cree que está haciendo las cosas es cuando mayores problemas se presentan. El deseo por conocer y agradar a Dios es parte de las prioridades de su vida, y de repente las cosas no empiezan a funcionar de la mejor forma. Una extraña sensación de soledad y abandono por parte de Dios se empieza a apoderar de nuestro ser interior, mientras nuestra mente empieza a maquinar cualquier cantidad de pensamientos que nos hacen dudar en nuestra fe.
Pero no deje que la calamidad que Job o usted está atravesando le haga perder la atención de lo que en el cielo está sucediendo. Algo un poco difícil de expresar está pasando. Observe el siguiente pasaje con cuidado:
¿Te has puesto a pensar en mi siervo Job? —volvió a preguntarle el Señor—. No hay en la tierra nadie como él; es un hombre recto e intachable, que me honra y vive apartado del mal. Y aunque tú me incitaste contra él para arruinarlo sin motivo, ¡todavía mantiene firme su integridad! (Job 2.3)
A riesgo de mal usar una expresión me atrevería a decir que Dios está presumiendo. ¡Así es! Dios en medio de una dificultad le presume al enemigo la confianza que tiene en usted de salir adelante. No es necesariamente Dios quién envía las pruebas, pero sí el que las permite. Confía tanto en usted que deja que las dificultades sean parte de su vida. No porque Él ignore lo que va a suceder, sino para que usted se dé cuenta lo que, con Su ayuda, es capaz de hacer.
El propósito de Dios es claro en medio de una dificultad: revelarse en una nueva forma a su vida. El espera que al final del proceso llamado “problema” le conozca mejor. Que aquello que en algún momento había escuchado de Él, ahora lo pueda ver. Y que aprenda sobre lo que significa confianza. No simplemente de la que usted debe tener en Él, sino de la que Él tiene e usted.
Si las personas nos conociera mejor, es probable que no confiarían de la misma forma que lo están haciendo hoy. Pero Dios, conociéndonos completa y perfectamente, sigue confiando. No por lo que somos, sino por lo que sabe que llegaremos a ser. Así que la próxima vez que se encuentre en medio de un problema, no le vea únicamente como una dificultad, percíbalo como un voto de confianza por parte de Dios a su vida.
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