Amor, Gracia, Comunión.
Por complicado que pueda resultar el entendimiento de ciertas verdades eso no resta en nada la veracidad que ellas tengan. Pudiera ser muy complicado para un pensamiento humano y lógico como el nuestro el aspecto de la Trinidad; sin embargo Lo que hoy me gustaría tocar en cuanto a este tema es el trabajo específico que cada uno de los miembros realiza en nuestra vida. Comprenderlo nos ayudará a darle más libertad a Dios de ocupar cada espacio de nuestra vida.
El Padre: Amor. Dios probablemente es invisible, pero sus manifestaciones de amor son por demás notorias. Siendo la entrega de Jesús, por usted y por mí, la mayor de todas estas manifestaciones, no se conforma con eso. Diariamente usted puede recibir un nuevo detalle de amor de Dios: en un amigo, enun amanecer, en su trabajo. Dios es especialista en dar detalles de amor a su corazón.
El Hijo: Gracia. Gracia es dar lo bueno que no merecemos y regalar un cielo que no podemos comprar. Y eso lo sigue haciendo hoy: cuando le dio lo que no pedió, cuando fue más allá de lo que esperó, cuando te brindó lo que no mereció. Esa entrega total por nosotros con el requisito de la aceptación de su sacrificio es lo que Jesús hace.
El Espíritu Santo: Comunión. Si algo anhela el Espíritu de Dios es estar con usted, si alguien arranca los suspiros de Dios ése es usted, si algo apasiona el corazón de Dios es poder pasar tiempo con usted y compartir todos sus momentos. Tan grande es su deseo de tener una relación íntima y continua cont usted que provoca situaciones para que le alabemos, le busquemos y dependamos de Él.
Ignoro la situación de su vida en este momento. Quizá se encuentre en esas épocas maravillosas en las que pareciera caminar como en las nubes. Pero si en este momento siente que hasta el suelo se hunde y una carga pesada está sobre sus hombros, vuelva a leer el último versículo de la segunda carta a los Corintios. Observe lo que Dios quiere hacer en su vida, deje que Él haga lo que ha prometido: dar Gracia que sostenga su vida, llenarle de un amor que de sentido a sus días, y propiciar momentos de comunión en los cuales pueda escuchar esa voz que dice a su corazón: Eres lo más importante para mí
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