Trabajo Duro

Hay  dos  actitudes  que  son  enemigas  del     trabajo  duro  y  que  debemos  evitar:

  1. La  pereza.  Tiene  la  misma  naturaleza  del      sabotaje y destrucción. Trae consigo hambre   y   la   miseria.   La   pereza   como   forma   de   encarar  el  trabajo,  termina  por  cerrar  las puertas.
  2. El   deseo   de   enriquecerse   rápido.  Este    deseo,  que   se   puede   convertir   en   obsesión,     nos   puede   llevar   a   actividades   equívocas,   entre   otras,   a   los   juegos   de   azar,   la   riqueza   fácil,   el   agiotismo,   la   especulación,   las   trampas,   el   engaño,   el   recibir   soborno,  el    involucrarse  en  delitos  como  el  narcotráfico. Siempre hay que cuidar de dónde se obtiene el dinero. Un proverbio afirma que “El dinero mal habido trae dolor a toda la familia”.

Hay una ley en la vida, también aplicable a la gente “Todo aquello que no sirve, o es arreglado o es desechado”. Si no queremos trabajar o no damos   la   talla,   se   nos   descarta.   Si   una   persona   no   es  valiosa,  no  será    solicitada,  porque  las relaciones   personales   y   laborales   se   basan   en   el valor. “Si la sal pierde su sabor, ha perdido su valor”. Cuando hacemos lo que otros no harán agregamos   valor  a  nuestro  carácter  por  trabajar  de   manera    correcta  y  seremos,  entre  otras,  aceptados, amados,  apreciados,  protegidos,     preservados  y  usados  en  nuestro  potencial.

El  trabajo  duro  es  una  gran  cualidad  personal.  A  través  suyo  la  prosperidad  es  un  inmenso  continuo   que  va  desde  la  persona  hasta  las  comunidades  y   las  naciones.  En  nuestros  días,  el  trabajo  duro  está   relacionado  con  la  eficiencia,  la  calidad  y  la inteligencia  en  las  labores.

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