Trabajo Duro
Hay dos actitudes que son enemigas del trabajo duro y que debemos evitar:
- La pereza. Tiene la misma naturaleza del sabotaje y destrucción. Trae consigo hambre y la miseria. La pereza como forma de encarar el trabajo, termina por cerrar las puertas.
- El deseo de enriquecerse rápido. Este deseo, que se puede convertir en obsesión, nos puede llevar a actividades equívocas, entre otras, a los juegos de azar, la riqueza fácil, el agiotismo, la especulación, las trampas, el engaño, el recibir soborno, el involucrarse en delitos como el narcotráfico. Siempre hay que cuidar de dónde se obtiene el dinero. Un proverbio afirma que “El dinero mal habido trae dolor a toda la familia”.
Hay una ley en la vida, también aplicable a la gente “Todo aquello que no sirve, o es arreglado o es desechado”. Si no queremos trabajar o no damos la talla, se nos descarta. Si una persona no es valiosa, no será solicitada, porque las relaciones personales y laborales se basan en el valor. “Si la sal pierde su sabor, ha perdido su valor”. Cuando hacemos lo que otros no harán agregamos valor a nuestro carácter por trabajar de manera correcta y seremos, entre otras, aceptados, amados, apreciados, protegidos, preservados y usados en nuestro potencial.
El trabajo duro es una gran cualidad personal. A través suyo la prosperidad es un inmenso continuo que va desde la persona hasta las comunidades y las naciones. En nuestros días, el trabajo duro está relacionado con la eficiencia, la calidad y la inteligencia en las labores.
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