Imago Dei #1: ¿Quién soy?

Hablar de negocios, de mercado, de crecimiento económico y de desarrollo es en el fondo, hablar de personas.  No podemos escapar de la realidad básica y fundamental de que al final de cuentas, la dinámica del mercado se fundamenta en relaciones entre personas, entre individuos que día con día, segundo a segundo, actúan, consumen, interactúan y deciden.  Pero no lo hacemos solos, lo hacemos en el contexto de relaciones a todo nivel, desde las más íntimas y profundas, hasta las meramente transaccionales y superficiales.

Al centro de todo esto está la persona y no podemos olvidarlo.  Y al centro de la persona está el Imago Dei, la imagen y semejanza de Dios plasmada en el corazón y esencia de cada ser humano.  ¿Cómo afecta esto la forma en que vemos nuestro llamado empresarial? ¿Cómo afecta esto nuestras relaciones de trabajo, comerciales y personales? ¿Cómo afecta esto la forma en que contratamos personal, en que remuneramos, entrenamos, despedimos y promovemos?

Empecemos por contestar esta pregunta.  A la luz del Imago Dei, ¿quién soy? Aquí empieza nuestro viaje para encontrar la verdadera esencia del empresario y la razón de ser de la maravillosa institución social de la empresa y el mercado.

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