¿Para quién Trabajas?
¿Te has puesto a pensar qué viene después de tanto afán?
Adolf Merkle, un reconocido hombre de negocios alemán que perdió 2.000 millones de dólares a causa de la crisis financiera, se suicidó la tarde del 5 de enero de 2009. Merkle fue uno de los hombres más ricos del mundo, con una fortuna que Forbes estimó en más de 9 mil millones de dólares y que había surgido prácticamente de la nada. Merkle heredó de su padre una pequeña empresa farmacéutica de 80 empleados. En sus manos y gracias a su ímpetu emprendedor, ésta empresa se convirtió en un imperio que empleaba a más de 100,000 personas y que facturaba 60 mil millones de dólares anuales.
¿Qué pasó entonces?
Lo curioso de este caso y que lo hace digno de discusión es que a pesar de sus 74 años, Merkle estaba tan apegado a su fortuna que no podía vivir sintiendo que la perdía…
Había acumulado deudas enormes que amenazaban con llevar a su “holding” a un inevitable proceso de venta que llevaría a su amada empresa a ser propiedad de alguien más y eso era algo con lo que el magnate no podía vivir. El simple hecho de que lo que durante tantos años y esfuerzo había construido y levantado fuera a parar a las manos de alguien más, lo mortificaba. No quería vender y tampoco podía sostenerla.
Una tarde de enero, Merkle se lanza a las vías de un tren que pasaba cerca de su residencia y muere a causa del afán.
El Rey Salomón escribió audazmente esta meditación al respecto en el libro del Eclesiastés capítulo 2:18-26 (NVI)
18 Aborrecí también el haberme afanado tanto en esta vida, pues el fruto de tanto afán tendría que dejárselo a mi sucesor, 19 y ¿quién sabe si éste sería sabio o necio? Sin embargo, se adueñaría de lo que con tantos afanes y sabiduría logré hacer en esta vida. ¡Y también esto es absurdo!
20 Volví a sentirme descorazonado de haberme afanado tanto en esta vida, 21 pues hay quienes ponen a trabajar su sabiduría y sus conocimientos y experiencia, para luego entregarle todos sus bienes a quien jamás movió un dedo. ¡Y también esto es absurdo, y un mal enorme! 22 Pues, ¿qué gana el hombre con todos sus esfuerzos y con tanto preocuparse y afanarse bajo el sol? 23 Todos sus días están plagados de sufrimientos y tareas frustrantes, y ni siquiera de noche descansa su mente. ¡Y también esto es absurdo!
24 Nada hay mejor para el hombre que comer y beber, y llegar a disfrutar de sus afanes. He visto que también esto proviene de Dios,25 porque ¿quién puede comer y alegrarse, si no es por Dios 26 En realidad, Dios da sabiduría, conocimientos y alegría a quien es de su agrado; en cambio, al pecador le impone la tarea de acumular más y más, para luego dárselo todo a quien es de su agrado. Y también esto es absurdo; ¡es correr tras el viento!
Merkle estaba apegado a lo material y esto le impidió disfrutar del momento de la bendición. Su esfuerzo de décadas terminó en nada luego de que el egoísmo y la sola idea del desprendimiento lo atormentaran hasta el punto del suicidio.
Un pensamiento de reposo es tener presente lo descrito en el versículo 24: “Nada hay mejor para el hombre que comer y beber, y llegar a disfrutar de sus afanes (fruto del trabajo). He visto que esto también proviene de Dios…”; esto realmente es una promesa de bendición para los hijos de Dios. Es una realidad para los que han puesto su confianza en Dios y en su palabra.
Tenemos un llamado a la grandeza, al éxito y a la excelencia, pero nunca a costa de la paz interior y menos aun a precio de la propia vida. Trabajar con intensidad y conseguir todos los logros posibles, es bueno, muy bueno. Siempre recuerda que habrá alguien después de ti. Disfruta de la bendición de Dios en cualquier lugar. Disfruta de la provisión que tienes, sea esta grande o pequeña. Lo importante es reconocer que esto proviene de la mano de Dios.
Cool Down es acerca de reposar en Dios en medio de tanto afán.
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